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�Tantas
noches cada d�a!...
Bruno Kampel
La
que m�s gru�e es la noche ma�anera, cuando la luna del mediod�a empa�a
el amanecer vespertino y dibuja un silencio de grises tormentas en el
parpadeo vital de los relojes, que cargados de melancol�a se desnudan en la arena
mientras las horas se arrugan como el humo en el ayer, y la verdad se engalana
en sus disfraces al mismo tiempo que la penumbra impertinente pasea sus
verg�enzas sobre el techo de la angustia, que inocente como siempre, gotea sus
dolores vitalicios.
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