(Poema-cuartetos-dodecasílabos,
dedicado a alguien que debió pensárselo dos veces antes de hacer lo que hizo, decidir
que se equivocó, volver a hacerlo, volver a decidir que se había equivocado, y darse
cuenta de que era demasiado tarde para volver a hacerlo).
Encontrarme una
puerta siempre abierta,
Olvidarme para siempre del olvido,
O reírme a carcajada limpia y suelta,
Olvidarme para siempre del motivo...
Le profeso vocación a la bohemia,
Doy las gracias a los dioses del destino,
No hecho en falta tu mentira nunca abstemia
Ni tus vidas ni tus cuentos anodinos.
Cuando quiero fumo, leo, bailo y bebo,
No calculo las distancias del deseo,
No recito tonterías si no quiero,
Y me callo las mentiras cuando debo.
He encontrado las tijeras de mis hilos,
En el mismo neceser que tus verdades,
Por supuesto, y como siempre tan vacío,
Como el mundo que comercias por los bares.
Me dedico a ser reflejo del reflejo,
A querer a quien yo quiera que le quiera,
Ya no esquivo mi mirada en el espejo,
Soy yo mismo una vez más, fuera quien fuera.
Cuando río y me sonrío no hay veneno
Ya no hay nadie que apuñale mis espaldas,
Ya no hay nadie con un cubo de agua y fuego,
Ya no importa que no hay nadie cuando faltas.
Ya no engañas cuando finges que me lloras,
Ni el teatro de tu rostro malherido
Me consume como ayer, hora tras hora.
Y lo siento por tus sueños: ya he dormido.
Se acabaron las verdades falseadas,
Y los besos con sabor a desengaño,
Por supuesto, ya no están las luces dadas,
Ni los vidrios con mis lágrimas empaño.
Ya no hay musa que me inspire, eso sí es cierto,
¿qué más da que no haya musa o haya muerto?
Cuando acábese esta estrofa y otro verso,
Más o menos los cuarenta ya están hechos.
Un apunte perentorio y ya termino:
No imagines que estos versos dedicados
Se canjeen por perdones al pasado.
Una vez más, como siempre, agradecido,
De ponerle fin a tu recuerdo...Ya te olvido.