Luna
escarnecida sobre el silencio tenue,
mi
voz que grita airada por amor que no tengo,
esos
ojos que muestran la humedad del rocío.
Vida.
Silencio. Muerte.
Canto
aún esperanzado en el desasosiego
de
la soledad.
Antorchas
que levanto en universo
alado,
náufraga
en un mar embravecido.
Cuerpo
y alma
desguarnecidos
finalmente
luchan
sin cesar en la contienda,
amorosa
contienda donde intento
rescatar
tibiamente la armonía.
Mundo
celeste, noche agigantada,
Infortunios
velados.
Senderos
infinitos que recorro
mientras,
dulce, la planta del pie
infatigable
va posándose
en
el camino de todas las angustias.